Peregrinos en la edad media (año 990): historia y mirada desde un peregrino invisible en la Vía Francigena
La Vía Francígena hoy y en la edad media
Hoy en día, los peregrinos recorren la Vía Francígena con mapas en el bolsillo, alojamientos reservados y la certeza de que, al final de cada etapa, habrá un lugar donde descansar. Incluso la incertidumbre parece, en cierto modo, elegida.

Pero hubo un tiempo en que caminar hacia Roma no era una experiencia organizada, sino una travesía abierta, expuesta, casi desnuda.
Sigerico el Serio y la Vía Francigena
Sabemos que la historia de la Vía Francígena nos llega, en gran parte, gracias a Sigerico el Serio, quien en el año 990 anotó las etapas de su viaje entre Roma y Canterbury. Una lista sobria, precisa, casi fría. Nombres de lugares que se suceden sin dejar espacio a la emoción.

Sigerico no viajaba solo
Y, sin embargo, en esos nombres hay vidas que no fueron escritas.
A veces imagino a uno de los sirvientes que acompañaban a Sigerico. No sabemos su nombre. No sabemos si eligió partir. Solo sabemos que caminó.
Quizá, al inicio, sintió una leve inquietud, una curiosidad silenciosa al abandonar Canterbury. Pero pronto el camino debió de volverse repetición: pasos, polvo, cansancio. Días en los que el horizonte no prometía nada más que otro día igual.

