Antes de emprender el viaje, conviene preparar con esmero no solo la mochila material, sino también la espiritual.
Algunas cosas conviene llevarlas desde el principio; otras, en cambio, es mejor dejarlas en casa.
Y recordemos que, a lo largo del camino, siempre podemos aligerar nuestra carga, deshaciéndonos de lo que ya no necesitamos, o enriquecerla con nuevos recursos que el propio viaje nos revelará.
Para llevar en tu mochila:
– Sonrisas – Esperanza – Alegría – Autoconfianza – Amor por la vida y los demás – Perseverancia – Gratitud – Capacidad de asombro – Sensibilidad – Altruismo – Paciencia – Aceptación – Humildad – Fe – Saber escuchar – Prudencia – Dedicación
Para no llevar en tu mochila:
– Pesimismo – Desconfianza – Egoísmo – Orgullo – Crítica destructiva – Pereza – Miedo – Precipitación – Desconexión con los demás y con nosotros mismos.
En realidad, estas dos listas no describen quiénes somos, sino en quiénes deseamos convertirnos. Son las resoluciones que tomamos antes de emprender el camino, cuando lo contemplamos desde la distancia.
Probablemente, al poner un pie en el sendero, muchas de las cosas que nos gustaría llevar con nosotros aún faltarán en nuestras mochilas: quizás paciencia, confianza, humildad o la capacidad de confiar. Y, al mismo tiempo, no será raro descubrir que algunas de las cargas que habíamos decidido dejar en casa también se han colado en nuestras mochilas: miedo, prisa, orgullo, pesimismo o desconfianza.
Pero, la peregrinación no exige perfección. No emprendemos el camino porque ya hayamos llegado, sino precisamente porque estamos en él. El camino, día tras día, nos enseñará a recoger lo que nos falta y a soltar lo que nos pesa.
Cada encuentro, cada esfuerzo, cada amanecer y cada paso pueden añadir algo precioso a nuestra mochila espiritual y, al mismo tiempo, aligerarla de lo que ya no necesitamos.
¡Buen camino peregrino, ultreia!
Que cada paso te ayude a valorar lo que te hace más ligero y a soltar lo que pesa en tu corazón. Y si en el camino descubres nuevos tesoros que llevar contigo, o cargas inútiles que abandonar, el camino ya habrá cumplido parte de su cometido.
Te deseo un excelente camino y encuentres aquello que persigues, liberándote de las pesadas cargas y cargando positivamente las pilas. Un abrazo!
Gracias Alfonso. un abrazo