la montaña de la Verna

El montaña de La Verna en mi próximo camino

Querido@ amig@:
Quiero compartir contigo algunas reflexiones que me acompañan en la preparación de mi próximo camino.

la montaña de la verna

Cada cosa en su lugar

Si queremos comprar pan, queso, tomates o pasta, probablemente iremos al supermercado.
Si queremos comprar un libro, con toda probabilidad iremos a una librería o recurriremos a una compra por internet.
¿Para asistir a un espectáculo? Tenemos cines, teatros y televisión.
¿Para conocer a una persona del otro sexo? Un local nocturno o Tinder son opciones habituales hoy en día (aunque, personalmente, siempre he pensado que una biblioteca puede ser una excelente alternativa).

Una cita con Dios

Pero si alguien quiere encontrarse con Dios, ¿adónde debe dirigirse?
¿Deberíamos acaso ir al Mercadona, a la Casa del Libro librería, a MediaMarkt o a la oficina municipal de consumo?
Parecería más lógico leer las Sagradas Escrituras o entrar en una iglesia.
O mejor aún, visitar a los encarcelados y a los enfermos, o vestir a quienes llegan a nuestras calles huyendo de guerras y persecuciones.

Giotto la montaña de la Verna

Todas las opciones anteriores (incluido el MediaMarkt,  que tontos no somos) son válidas, puesto que no sabemos cómo ni cuándo Dios puede manifestarse en nuestra vida.

Sin embargo, estoy convencido de que existen momentos en los que es necesario abandonar nuestra zona de confort para prepararnos para un encuentro auténtico y profundo con el Señor.

Salir de la zona de confort

El cantautor italiano Giorgio Gaber cantaba que «el juicio universal no pasa por las casas y los ángeles no dan cita previa».
Ha llegado el momento de ponernos en camino, de aislarnos un poco, de dejar atrás tanto lastre inútil y disponernos a escuchar.

la montaña de la verna fraile

Y por eso, el próximo 22 de junio me pondré en marcha por la Vía de Francisco.
¿Dónde comenzará mi camino?
En una montaña: la montaña de La Verna.

En el monte el Señor provee

Las montañas han sido desde siempre lugares privilegiados para encontrarse con el Señor.
Es en una montaña donde Abraham se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, cuando el Señor se manifiesta y le ordena detenerse.
Es en una montaña donde el Señor se aparece a Moisés bajo la forma de una zarza ardiente, y es también en una montaña donde le entrega las tablas de la Ley.

En una montaña Jesús proclama el sermón de las Bienaventuranzas; y es en una montaña donde los apóstoles contemplan la Transfiguración de Cristo.
También en una montaña Cristo es tentado por el demonio.

Después de la Última Cena se retira al Monte de los Olivos para orar.
En el Monte Calvario es crucificado, entrega su espíritu al Padre y perdona a quienes lo están crucificando.

La montaña de la Verna, el monte de los estigmas

Y el monte desde el cual yo comenzaré a caminar, La Verna, es un lugar especialmente emblemático en la vida de san Francisco.
Este monte, situado en los Apeninos toscanos, representa uno de los lugares más sagrados de la vida del santo. Donado a Francisco en 1213 por el conde Orlando Cattani, se convirtió en su refugio espiritual por excelencia y en el escenario de su experiencia mística más conocida.

Proposito Benedicat tibi Dominus

La Verna fue un oasis de silencio y recogimiento, donde se retiraba regularmente para escapar de las tensiones internas de la Orden y dedicarse al ayuno y a la oración. Las profundas grietas de las rocas le recordaban la Pasión de Cristo y el terremoto que, según los Evangelios, acompañó la muerte de Jesús en el Gólgota.

Los estigmas (1224)

En el verano de 1224, durante un periodo de cuarenta días de ayuno y oración, Francisco pidió intensamente a Dios poder participar física y espiritualmente en la Pasión de Cristo.
La tradición narra que se le apareció un serafín alado con la figura de Cristo crucificado, dejando impresos en su cuerpo los estigmas en las manos, los pies y el costado.

La herencia

Convertido en un Alter Christus («otro Cristo»), Francisco abandonó La montaña de la Verna poco tiempo después para dirigirse a Asís, donde moriría dos años más tarde, en 1226.
Tras el milagro, el lugar adquirió una enorme importancia religiosa. Hoy se alza allí el Santuario de La Verna, un importante centro de espiritualidad que conserva las capillas y los lugares sagrados vinculados a aquellos acontecimientos. memontaña de la Verna cammino

Una cita especial

Mi cita con el Señor comenzará precisamente allí, en la montaña de la Verna, desde ese hermoso Santuario.
Sé que tendré que saber escuchar, porque la manera de hablar de Dios es completamente distinta de la de los hombres.

He elegido el siguiente pasaje de la Biblia, que espero me ayude a abrir los oídos y el corazón.

1 Reyes 19, 11-13

«Sal y quédate de pie en el monte ante la presencia del Señor». Y he aquí que el Señor pasó. Hubo un viento fuerte e impetuoso, capaz de partir los montes y quebrar las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto vino un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego se escuchó el susurro de una brisa suave.
Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se quedó a la entrada de la cueva.

¿Dónde será que el Señor me hablará durante el camino?
¿Será quizá en el cansancio? ¿En el canto de los pájaros? ¿En los encuentros con otros peregrinos? ¿En la lluvia y en el sol? ¿En la incertidumbre del camino?
Tal vez sea precisamente donde menos yo lo espere.
Yo intentaré simplemente no distraerme, para no dejar escapar un encuentro tan importante.

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