El perro de Halloween

Sentado en un cómodo sillón, Luis leía aquella bonita edición del perro de los Baskerville que su última pareja le había regalado. Fue el último regalo que ella le hizo, antes de dejarlo: no lograba aguantar su desorden, y pese a quererle mucho, decidió romper la relación.

El libro era un ejemplar raro: se trataba de la primera edición en lengua española de esa novela que él tanto adoraba. Además, era un regalo de ella y teniéndolo entre sus manos le daba muy buenas vibraciones.
Era la noche del 31 de octubre, y aquella le parecía a Luis una lectura muy indicada para la noche de Halloween.


Hay personas que cuando leen un libro se concentran tanto que el resto del mundo parece dejar de existir para ellas, casi como si su alma dejara su cuerpo y penetrara entre las páginas del libro. Luis era una de esas personas, y fue posiblemente esa la razón por la que no se percató de que un rottweiler había entrado en su casa y se estaba abalanzando sobre él.

Cuando encontraron su cuerpo despedazado por un perro, los que investigaron su muerte no lograron explicar cómo hubiera podido este penetrar en la casa y después irse, puesto que la puerta así como todas las ventanas estaban cerradas. Como si el perro hubiera salido de las páginas del libro y hubiera después regresado a ellas: algo realmente imposible.
Aún menos lograron entender que ni en punto de muerte (y qué muerte más horrible) Luis soltara ese libro y dejara de sonreír.

Carlo De Amicis

3 thoughts on “El perro de Halloween

  1. Me encanta Carlo,cuanta verdad!!! Gracias.

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