Nido vac√≠o ūüá™ūüáł (ES)

El martes pasado aquí en las Vegas tuve la ocasión de participar con TAMARIS VARGAS
ANABELL ROA Y MIRNA MOREIRA en MI MEJOR COLOR en una mesa redonda, sobre el llamado síndrome del Nido vacío: esa sensación de vacío que experimentan madres y padres cuando sus hijos se independizan.

Nido vacío

¬ęNido vac√≠o: cuando los hijos vuelan ¬Ľ

Toda una vida dedicada a cuidar, arropar, guiar, proteger ¬Ņy ahora qu√© hacemos con ella? Misi√≥n cumplida, pero tenemos que reconducir nuestra vida, emprender nuevos proyectos vitales.

Es normal experimentar cierto duelo, una etapa importante de nuestra vida se cierra, pero se cierra para que otra pueda abrirse, para que podamos tener experiencia nuevas. El v√≠nculo con los hijos se transforma, pero no desvanece. Ahora empieza un nuevo camino. Es importante que descubramos quienes somos realmente, cu√°l es nuestra esencia, que no tengamos miedo a estar solos con nosotros mismos. Si seguimos con nuestra pareja es el momento para profundizar con ella ¬Ņexiste aun la pareja o despu√©s de tantos a√Īos siendo familia no sabemos ya qu√© hacer con ese tiempo para dos?

Libertad

Cuando los hijos vuelan es el tiempo de las verdad, y la verdad nos hace libres: no le tengamos miedo a la libertad. Y no olvides que tu nido no es un nido vac√≠o mientras t√ļ vivas en el, pero tienes que vivir de verdad, llenando de sentido tus d√≠as contigo mismo/a. Eres una persona valiosa, eres lo m√°s valioso de tu vida: veniste a este mundo para ser feliz, tus hijos te necesitan feliz para que les indiques cu√°l es el camino de la felicidad, el camino de la alegria, el camino del sentido.

¡Sé feliz en tu nido!

Cierro esta reflexión con un poema de Khalil Gibran

HIJOS

Vuestros hijos no son vuestros hijos.

Son los hijos y las hijas de la llamada de la vida a sí misma.

Vienen a través vuestro, pero no de vosotros.

Y aunque estén con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor pero no vuestros pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Pod√©is abrigar sus cuerpos pero no sus almas, pues sus almas habitan en la mansi√≥n del ma√Īana, que vosotros no pod√©is visitar ni siquiera en sue√Īos.

Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no intentéis hacerlos a ellos como a vosotros.

Ya que la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

Sois los arcos por los que vuestros hijos, cual flechas vivas, son lanzados.

El Arquero ve el blanco en el camino del infinito y √Čl, con Su poder, os tensar√°, para que Sus flechas puedan volar r√°pidas y lejos.

Que la tensi√≥n que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo, ya que as√≠ como √Čl ama la flecha que vuela, ama tambi√©n el arco que permanece inm√≥vil.

Khalil Gibran

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